Pedir perdón

Manolo Montes

Pedir perdón

 

9.5.2016 - 11:01 - Manolo Montes

En estos días, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, diversos dirigentes políticos se están dando cuenta de la cantidad de barbaridades y meteduras de pata que han cometido en el proceso de no formación del gobierno tras las últimas eleccion

Allá por mayo del 2007 comentaba, en una de mis buenas noticias, la satisfacción que se experimenta en el ejercicio del perdón. Por el perdonante y el perdonado. Entonces hablaba de unas fases lógicas en este proceso: 1º) Admitir el error.- 2º) No poner excusas.-3º) No esperar a que sea demasiado tarde.- 4º) Encontrar soluciones y 5º) Aprender de los errores.

    En estos días, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, diversos dirigentes políticos se están dando cuenta de la cantidad de barbaridades y meteduras de pata que han cometido en el proceso de no formación del gobierno tras las últimas elecciones. Se están dando cuenta y están descubriendo que la mentira tiene unas patas muy cortas y no se puede esconder definitivamente. Lo que temo es que no van a seguir las cuatro fases anteriormente reseñadas. Se va a cumplir solo la primera.

Haciendo gala de un cinismo extraordinario, deciden hacerse amiguitos, enemigos hasta ahora irreconciliables y deciden jugar, o dejar de hacerlo, con el dueño provisional de la pelota. Una autentica vergüenza basada en la ausencia de la misma

Haciendo gala de un cinismo extraordinario, deciden hacerse amiguitos, enemigos hasta ahora irreconciliables y deciden jugar, o dejar de hacerlo, con el dueño provisional de la pelota. Una autentica vergüenza basada en la ausencia de la misma. Escuchas como tranquilamente han perdido la memoria de quién o quienes financian sus campañas. Las manos se retiran de los fuegos en los que se meterían en caso de encontrar correligionarios corruptos y, finalmente, la culpa la tenemos los españoles que no sabemos entender su entrega y su patriotismo.

De todas formas esperamos que esta petición de perdón no se haya hecho entre dientes, con la boca chica y con los dedos cruzados, como cuando de pequeños mentíamos como bellacos. La culpa no siempre la tiene el otro. La tenemos nosotros que nos dejamos engañar una y otra vez.

El escritor italo-argentino José Ingenieros decía en una de sus publicaciones: “Enseñemos a perdonar, pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente”. Espero que los participantes en esta campaña no sean burros (el burro es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra), y se dediquen a explicarnos lo bien que lo van a hacer y cómo lo van a hacer. De lo malo que son los demás y ellos mismos, ya tenemos constancia.

Para empezar: no se gasten dinero en el buzoneo, estoy harto de romper cartas con listas electorales a las que no les hago ni puñetero caso. Ya sabemos coger una hojita de la cabina y meterla en un sobrecito. Digo yo. Para terminar, concretar. Quienes son y que van a hacer.

La buena noticia de hoy se basa en ese gesto de reconocimiento de los errores cometidos. Los discursos, hoy por hoy, son bastante mesurados y casi respetuosos. A ver si nos convencen. Pongamos nuestra parte también. Votemos con talento, sin odio. No nos vayamos a tener que arrepentir. Como tantas otras veces. Este año nos vamos a hinchar a votar.

 

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