Por qué pasar un curso escolar estudiando en el extranjero puede ser una buena idea

globe-895580_960_720Hoy en día, y a pesar de la recuperación económica que se empieza a notar en nuestro país, la búsqueda de empleo sigue siendo una de las mayores preocupaciones a nivel nacional. La juventud española, la más preparada en nuestra historia, se enfrenta al gran reto de encontrar un hueco en el difícil mercado laboral. Son muchos los jóvenes que a pesar de estar sobrecualificados, no logran acceder a un puesto de trabajo a su nivel. Una de las barreras más importantes a este respecto es el conocimiento de idiomas. Hoy por hoy, tener un nivel alto de inglés es algo casi imprescindible. En ocasiones no basta con esto, por lo que conocer una tercera lengua es siempre un plus que nos puede ayudar a destacar frente al resto de candidatos.

Aprender idiomas se convierte así en una necesidad si queremos aumentar nuestras probabilidades de éxito. Una de las mejores maneras para lograr este objetivo es estudiar un curso de idiomas en el extranjero. Un periodo estudiando en otro país nos da la posibilidad no solo de aprender y mejorar un idioma sino también de integrarnos en una cultura diferente, enriqueciéndonos como personas y ampliando nuestra visión del mundo. Las dificultades y retos que se presentan al estudiar fuera nos convierten en personas más vivas y despiertas, aumentando nuestra resolución y quitándonos el miedo a la toma de decisiones. Cursar un año escolar en un país extranjero es doblemente beneficioso si se hace antes de empezar la universidad, aumentando enormemente la inmersión y la facilidad de aprendizaje el vivir esta experiencia a una edad todavía tierna. La mayoría de los jóvenes que se decidieron por esta opción la consideran una clave en el rumbo de su vida, tanto en el ámbito personal como profesional.

Ampliar nuestra visión y conocer el mundo en sus distintas facetas y culturas nos hace más empáticos y nos da un abanico de opciones siempre mayor. Conocer una cultura supone conocer otra forma de encarar y resolver los problemas que presenta la vida. Este conocimiento es enormemente valioso, pues nos permite tomar decisiones más objetivas y razonadas. Tenemos el poder de innovar, y vivir o estudiar en el extranjero nos ayuda precisamente a esto. El ser conscientes de esta situación nos ayuda además a perder el miedo a la responsabilidad y a la toma de decisiones. Vivir en el extranjero exige tener resolución. Nos enfrentarnos a un mundo donde perdemos nuestra red de amistades y familiares y donde tenemos que hacerlo todo de nuevo, y normalmente, con mucha mayor libertad. Estudiar en el extranjero es en definitiva una experiencia totalmente enriquecedora que nos marcará y nos acompañará de por vida. En el ámbito laboral presenta además una clara ventaja, por lo que nos ayudará a acceder a mejores y más variados puestos de trabajo. Hoy en día se están desdibujando las fronteras y divisiones del mundo. Vivir con esta realidad nos hará más conscientes de lo grande y lo variado que este pueda llegar a ser.

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