Qué decir…

Me pongo manos a la obra. Colaboro. Esa ha sido mi última ocupación, peón de albañil. Y es que viendo las tarifas de algunos de ellos, que aún viven en esa época dorada de la construcción, le he tenido que echar una mano a un amigo con una obra. Siempre nos quejamos de la falta de solidaridad entre nosotros aunque la mayoría de las veces solo se quedan en eso, quejas. Es más, algunas veces critico el hecho de escribir simplemente porque es corto el tiempo que se pasa con las personas y sus  problemas; y demasiado el que le dedicamos a nuestro ego, en la soledad de la escritura.

 

Digo esto y lo digo escrito. Qué paradójico. Aunque no me reprenda, lo hago porque creo que nuestros intereses van de la mano. A pesar que ahora me plante delante de esta hoja en blanco y me pregunte eso, sobre qué escribir. Sobre qué es lo que a usted señor lector le interesaría leer hoy. Después de estar desconectado algún tiempo temo que los criterios que me inducían  a esta práctica hayan cambiado.

 

Quizás podría contarles como el Ayto. de Vélez ha reclamado, en nombre de la SGAE,  a un concierto solidario cierta cantidad de dinero. O como el otro día fulano iba a urgencias con un dolor de piedra en el riñón y se pasaba 3 horas esperando una radiografía que no llegaba. Al preguntar, la enfermera contestaba: “Tú cállate que todavía puedes aguantar”.

 

También me toca la vena sensible el tema de las cada vez más numerosas denuncias por parte de la Policía Local.

 

También me toca la vena sensible el tema de las cada vez más numerosas denuncias por parte de la Policía Local. Podría estar enumerando cientos de ellas, ya que muchas veces me toca “ganarme la calle” y lidiar con sus señorías. Entrando en el panorama del sensacionalismo podría contarles algo sobre mi vida privada. Esa materia dicen que vende mucho y todo el mundo entiende. Pues allá va mi confesión. Estoy interesándome en teatro últimamente.

 

Después de haber representado, solo en el último semestre, a comerciante de latas, pareos y café, animador en alguna isla artificial de felicidad y mensajero de la opulencia; no sé cual es realmente mi papel en todo este circo. Al fin y al cabo, todos somos grandes actores en este teatro de la vida.

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