Las licencias del Sheriff

Me duele tener que escribir este artículo sobre el que ha sido desde el pasado siglo alcalde de Nerja. De hecho, hemos mantenido una relación cordial y espero que la podamos seguir manteniendo. Me parece una persona educada que siempre saluda y a la que hace mucho tiempo dije tener en mejor concepto que él a mí.
El caso es que tantos años en el poder no deseado acaban por destrozar las mejores carreras políticas. Y digo en el poder no deseado porque cada 4 años Armijo expresa públicamente su decisión de no volverse a presentar a las elecciones y se contradice de continuo para seguir ocupando sillón en la Casa Consistorial desde hace 24, que se dice pronto.
Tanto tiempo en el poder altera emocionalmente a cualquier ser humano hasta el punto de infligir sus propios códigos de conducta. Y es que si algo ha caracterizado la gestión municipal del otra vez candidato, no ha sido precisamente sus valientes decisiones de capitán municipal: creando riqueza y mejorando la calidad de vida de los nerjeños. Su bandera ha sido justo la contraria: la de la prudencia, la de controlar casi enfermizamente cualquier papel, la de dejar que los problemas se pudran encima de su mesa o que se resuelvan por sí solos, como bien presumía de táctica el dictador Franco.
Por eso resultan más que patéticas sus declaraciones en el sentido de que el Museo de Nerja -financiado por la Fundación de la Cueva-, podía permanecer abierto tras su inauguración "sin que la Licencia de Apertura fuera precisa", según declaraciones realizadas en la presencia del propio Subdelegado del Gobierno.
En ese momento ya se llevó una lección al contestarle Hilario López Luna que una instalación de este tipo, con la un inversión de 5 millones de euros, debía cumplir estrictamente con la legalidad.
Pero es que el tema tiene mayor trasfondo porque en el argumentario de Armijo se añadió que hay muchos negocios en Nerja funcionando sin Licencia. ¿De quién es la culpa? ¿Será de los sufridos empresarios que viven así una tremenda inseguridad jurídica? Más bien está claro que la culpa es de la administración municipal que debe gestionar con rapidez. Licencias y permisos (o sanciones en su caso); que no ha de manejar la figura del dios-alcalde, sino la propia maquinaria administrativa. Tremendo. Como ciudadano me avergüenza.

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