Los torreños merecen más respeto

La noticia saltaba las portadas de los medios la pasada semana y todavía no he superado la impresión: "Manolo Rincón cede a López Rosique el primer puesto en la candidatura del GI".
¿Cabe tal contradiós? Espero que haya capacidad de reacción por parte del GI, por parte del mismo Rincón y, lo que es más evidente: por parte del mismo López Rosique. Vamos por partes, como diría Jack El Destripador.
Este partido histórico en la Costa del Sol, más antiguo que el propio PP, no puede dejar que su líder indiscutible salga de esta manera de la primera fila de la política municipal. Sería una vergüenza para los miles de torreños que han creído en este proyecto a los largo de los últimos años. Es más, si tragan con esta operación, serán cómplices de su propia indignidad política al aceptar como candidato a alguien que ellos mismos no han refrendado en la recientemente celebrada convención en Mancomunidad. Allí quedó claro que el más valorado, con mucha diferencia, es Rincón. Y él y sólo él está legitimado para encabezar esta formación.
Respecto al propio Manolo, ya no puede dar más pruebas de su generosidad. Ha tomado este camino por querer salvar la unidad de los torreños, pero su sacrificio no es oportuno. El mismo deberá aceptar la elección de los simpatizantes del GI quienes merecen ser escuchados. El viejo lobo está cansado y con razón. Su lucha por su proyecto ha sido muy dura y le ha dejado heridas y cicatrices. Le ha supuesto presiones, amenazas, incomprensiones e incluso ha tenido que jugar muchas veces papeles un tanto extravagantes para que no se olvidara la causa torreña. En Vélez, en Sevilla, en Madrid y hasta en Estrasburgo.
Sin embargo, a lo largo de su larga trayectoria pública, nadie, pero nadie, puede poner en duda su honradez y su transparencia en la gestión.
Finalmente, desde este comentario, apelo a la reflexión de López Rosique, quien no debe aceptar ese puesto. Sólo por coherencia y honestidad política y personal. Él puede ser un buen número dos. Se trata de una persona seria que puede aportar peso político al GI. Sin embargo, ni por edad, ni por salud, ni por falta de condiciones de liderazgo, ni por trayectoria…debe asumir esa responsabilidad. Hace sólo unas semanas dijo que ya no creía en la independencia de Torre del Mar. Hace unos años se hizo tránsfuga del GI manteniendo su puesto de concejal fuera de la disciplina de grupo. Entonces es cuando debió dimitir y no ahora que bien parece hacerlo por despecho al no repetir en al lista del PP.
Hacen falta más argumentos para evitar esta barbaridad?
Torre del Mar, los torreños, merecen más respeto. Merecen respetarse a sí mismos.

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