Que vienen, que vienen

"Negras tormentas agitan los aires… Nubes oscuras nos impiden ver…Y aunque nos espere el dolor y …. Al fin del camino nos espera el PP" (Versión libre de una vieja canción anarquista).

Y es que ya suenan las cornetas imperiales. Por las sierras de la Axarquía bajan las huestes de la reacción con sus curas y sus contratos basura para tomar los palacetes municipales.
Esto no hay quien lo paren. Ni la razón, ni los discursos, ni los debates. A la gente le ha dado por pensar que la culpa de todo la tiene ZP y le van a dar las patadas que se merece en el culo de los candidatos de la izquierda comarcal.
Ya se ve venir la ola. En Nerja, sin pudor alguno, Armijo se reengancha al poder absoluto municipal de los 20 añitos cerrando legislatura de modo más que simbólico. Inaugura monumentos de estética franquista al que fuera su mentor y último alcalde el régimen que ahora se proyecta como una sombra paralela en el Balcón de Europa.
El PP no ha hecho nada en los últimos 4 años -excepto malgastar los fondos de los Planes de ZP en levantar siempre las mismas calles y plazas-; pero navega desafiante y satisfecho. Pide más tiempo para terminar su labor de arruinar políticamente a una sociedad que ya sólo aspira a que el sheriff le coloque a su niño en lo que sea y por de 6 meses.
En Torrox la derecha se reorganiza -por fin- y amenaza con cerrar filas apretando el culo. Enfrente se encuentra con el PSOE más organizado y más trabajador de la comarca que ofrecerá una digna resistencia.
¿Y en Vélez? Los mismos sociatas que tanto le han despreciado empresarialmente a lo largo de los últimos tiempos rezan ahora fervorosos a San Marcelino que puede llegar a salvarles del naufragio más espantoso. No hay suelo. Caída libre sin el paracaídas de un Manolito Rincón que bastante tiene con salir del pozo tirando de sus propios pelos (del bigote).
Bonilla estira la mandíbula, levanta la barbilla falangista y afila los dientes.
¿Y, de Rincón de la Victoria? Pues casi no me ocupo porque no sé si es una ciudad dormitorio o una ciudad dormida. De Málaga llegan los efluvios del perfume de Carmencita Thyssen y su museo donde se exhiben cuadros de toros y de majas. Vuelve la "Egpaña Cañí" y los progresistas de barra y cañita brava se los va a llevar el tsunami de los gilis porque, encima, muchos de ellos no van a ir a votar. Porque son así de chulos.

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