Rafael Alberti

Hace 27 años que Rafael Alberti, visitó Vélez-Málaga. Fue el 31 de octubre de 1983. El ilustre poeta, último representante vivo de aquella inolvidable AGeneración del 27, compartió con los veleños un día de su vida. Hacía, tan solo, cinco años que los españoles nos habíamos dado una constitución democrática. Rafael había vuelto de su largo exilio en Italia, con ilusión, vitalidad y un fuerte compromiso de servicio con su país, con sus ideas y con la cultura. Demandado para visitar la capital de la Axarquía por un grupo de jóvenes admiradores y amigos, no dudó en decir que sí. Los pretextos se formalizaron en cuestión de horas, el nombramiento de AProfesor Honorario del Centro de Educación Permanente de Vélez-Málaga (hoy Centro de Educación de Personas Adultas AMaría Zambrano), un recital público en el teatro Lope de Vega, una visita a las Cuevas de Nerja… El Ayuntamiento, su alcalde Juan Gámez, y su concejal de cultura Salvador Soriano, pusieron en marcha toda la maquinaria precisa y, en cuestión de una semana, todo se hallaba dispuesto para la acogida.
Llegó Rafael Alberti, en avión, desde Madrid, acompañado del joven poeta Luis Muñoz. En el aeropuerto le aguardaban el concejal de cultura Salvador Soriano y el profesor del Centro de Adultos Joaquín Lobato. A la llegada a Vélez-Málaga, el alcalde y la corporación, junto a numerosos veleños del mundo de la cultura, le hicieron una recepción oficial en el salón de plenos del Ayuntamiento, que, por aquel entonces, se hallaba en la Plaza de la Constitución, precisamente en el lugar donde siempre estuvo desde el siglo XVI. Un acto emotivo, digno, sencillo y brillante a la vez.
Por la tarde, el hermosísimo claustro del Convento de San Francisco, edificio donde, desde 1971 se hallaba ubicado el Centro de Adultos, lucía en todo su esplendor. Profesores, alumnos, mundo de la cultura y autoridades, se disponían a homenajear al ilustre poeta. Se había dispuesto un acto sencillo. Una bienvenida a cargo del director del centro, unas palabras de un alumno, posible intervención del alcalde, intervención de Rafael Alberti… El Centro había dispuesto, como obsequio y recuerdo al ilustre poeta, un cuadro del pintor veleño Antonio Hidalgo, antiguo alumno del centro. Todo se desarrolló como estaba previsto. Con puntualidad y precisión, en medio de una intensa atmósfera de curiosidad, reconocimiento y gozo. El acto comenzó cuando el Director del Centro daba la bienvenida con unas significativas palabras: AQuerido Rafael, hoy las palomas blancas de nuestro pueblo… Luego las miradas atentas, los regalos, los agradecimientos… Y Rafael Alberti, emocionado, contó cómo en su niñez tuvo que abandonar los estudios, confesando que no había en su haber título académico alguno, aunque luego fuese nombrado Adoctor honoris causa por varias universidades, y que se solidarizaba intensamente con aquellos estudiantes que, con decisión y constancia, se esforzaban por crecer culturalmente, y recuperar, a lo largo de la vida, lo que las aulas, en los años jóvenes, no pudieron concederles.
Y recitó. Lo hizo con sentimiento, con dedicación, con el convencimiento de que estaba ante un auditorio Aauténtico que le profesaba admiración desinteresada, y reconocimiento emergente del alma, con la seguridad de que lo hacía ante los suyos, ante andaluces sinceros, ávidos de cultura, inventores de un futuro que les correspondía y que, alguien, sin saber porqué, se los había hurtado. Agradeció el cuadro de Antonio Hidalgo, dedicó unos dibujos al Centro y a los profesores, y departió, solícito, con los alumnos que le abordaban. Un recuerdo inolvidable de un poeta de la verdad, que, cargado en años, se sentía joven…
Luego, en el Lope de Vega, el todo Vélez volvió a aclamar al poeta, antes, durante y después de recitar sus versos. Presentó el acto el concejal de cultura, y recitaron Luis Muñoz, Joaquín Lobato y Rafael Alberti. Salvador Conde tocó la guitarra, y, el alcalde, Juan Gámez, protagonizó la anécdota de la jornada confundiendo varias veces los nombres, llamando al poeta ASalvador Alberti y, al concejal de cultura, ARafael Soriano.
Con la muerte de Rafael Alberti, en 1999, el mundo de la cultura española se encontró de luto. Con él murió también el siglo XX. Sus cenizas, lanzadas, por deseo propio, a las aguas del Mediterráneo en tierras gaditanas, quizás volaron o navegaron para acercarse al acogedor lugar de la Axarquía. Aquí dejó amigos, admiradores, seguidores… que, emocionados, aún le sienten vivo, le admiran, y le recordarán siempre. ¡Cosas de la Historia!

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