Algo más que comer

 

montes
Comida en el “españita”, 3-2-17.

Desde tiempos inmemoriales, cualquier tipo de acuerdo, trato, negocio, reuniones de todo tipo y decisiones trascendentes se llevan a cabo antes, durante o después de una pitanza adecuada a la importancia de lo decidido.

 

Tengo un grupo de amigos, a los que ya he referido en ocasiones anteriores, que nos conocemos desde los once o doce años. Un pequeño salón juvenil de los jesuitas en la calle Pozos Dulces de nuestra querida Málaga, nos sirvió de punto de enganche y base para unión que perdura casi sesenta años después. En aquellos tiempos practicamos toda clase de deportes, hicimos teatro, cimentamos nuestra fe, crecimos juntos y creamos una especie de familia. Luego salíamos en pandilla un día tras otro y gastamos las aceras de calle Larios mientras organizábamos el siguiente guateque en casa de quién nos dejara.

 

Nos fuimos ennoviando, casando, descasando y volviendo a casar. Tuvimos hijos, nietos, accidentes, infartos, tronos y alguna riña que terminó con el “no me ajunto”. Risas, lágrimas, penas, alegrías y, desgraciadamente, el fallecimiento de varios de aquellos niños de la “congre”.

 

Nuestro nexo de unión es la comida de los primeros viernes de mes. Sí, la fecha nos recuerda aquel rito de nuestra infancia que nos hacía un seguro de salvación a cambio de comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos. Como decía, cada primer viernes de mes vamos apareciendo por una venta de la vieja carretera de Casabermeja. Pasamos lista y nos preocupamos por el que falta.

 

Este mes nos hemos llevado un alegrón. Ha vuelto al redil uno de los Carlos que llevaba varios años sin aparecer por mor de una espalda maltrecha. De pronto y repasando los asistentes, uno de nosotros sacó a relucir una foto que ha aparecido en un libro de un amigo común. Se nos saltaron las lágrimas y repasamos aquellos que se nos han ido: Salva Arrebola, Pedro Ruiz Pulido, Rafa Pedrosa y Pepe del Río entre otros menos cercanos. Quizás olvide alguno.

 

La buena noticia de hoy me llega a través del whatsapp del grupo. Desde las Canarias nuestro amigo Cayetano, que no está aquí pero como si estuviera, pide urgentemente la foto e información de la comida. No se si le habrá llegado ya. Pero yo le reenvío la que obra en mi poder. Faltan algunos: Carlos Ortiz, Joaquín Orell (que no sale en la foto porque estaba con la ensalada) y Ros han excusado su ausencia. Cayetano siempre se sienta  a la mesa de forma virtual.

 

No importa lo que se come. Sino con quien se come. Bendita amistad. Aquí os dejo el testimonio gráfico. Dedico estas letras a Cayetano. Iremos a comer un día contigo a Tenerife. Te lo prometo. Definitivamente hacemos algo más que comer.

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